La diferencia entre flotar y volar

“Si no fuera por la realidad… yo estaría perfectamente bien”

No sé quien dijo la frase, pero me uno a ella. Qué carajos le sucede a la gente? será el calor? las hormonas? su vínculo con la primavera?

Digamos que un principio de realidad tiene como efecto el principio de la culpa. Aquella conciencia moral que, si bien la he retomado en algunas entradas anteriores, hoy pareciera que mi moral ha desaparecido.

Veo con cierta sapiensa que la gente que un día te profesa cierto sentimiento, puede cambiarlo en un segundo, incluso para ellos o ellas mismas. Es como Az me decía “si regresas es como si nunca te hubieras ido, pero si regresas todo el esfuerzo y todo el camino recorrido habrá sido sólo una farsa para creerte mejor”

A veces (confieso) cojo el celular y marco ciertos números. Números de personas que sé les sorprenderá mi llamada. Luego de 10 segundo de bienvenida, viene la pregunta del millón ¿cómo estás?  y ahí, se pierde toda la formalidad que se pudo ganar. A la gente ya no le interesa ser formal y formal entiéndase no en el sentido de corbata, guante o vino, no, formal en el sentido de ser humanos respetuosos, sinceros, honestos, sujetos dispuestos a saber y no a suponer.

Por ejemplo, qué decir de la gente que tiene que demostrar lo que le sucede. Me choca y también confieso, que he bloqueado a más de 20 en menos de 5 días y digo bloquearlos porque no puedo eliminarlos de mi red social, para que dejen de llegarme sus estúpidas notificaciones de derrame de miel que hasta podrían matar a un diabético de tanta tontería que escriben… bien lo dicen los que saben, la limeranza sólo dura 6 meses. Lo que sigue es aquello que la gente, ingenuamente denomina AMOR. Peor aún, que la gente con la que salen los “otros” (por qué no, aquellos con los que alguna vez uno mismo se entendió) te manden solicitudes de amistad cuando a ellas ni las conoces, vamos, no porque tengamos 124823983 amigos en común o sólo 3, pero por alguna razón uno sabe que sospechan de uno… vamos a darle “ser tu amigo”.

Volvamos pues a nuestra constitución de identidad y nuestra identidad comienza siendo imaginaria. Supongamos que nunca de pequeños nos hayamos visualizado de… bomberos? maestros? actores? lo que fuese… yo almenos fui actriz… me chuté 6 obras de teatro en la secundaría, tenía papeles principales. También soy maestra, justo ahora imparto un seminario de análisis de la imagen y fotografía para licenciatura y posgrado y una materia más para bachillerato. Alguna vez me convertí en bombero salvando la clase de química porque mi equipo decidió que 20 ml de alcohol nos ayudaría a hacer una mejor combustión que sólo 10 ml. Ahora soy gestora, los fines de semana curadora de expos, sigo con el diseño, porque si lo dejo, me dejo a mi, y solo por proyecto soy fotógrafa, hace poco terminamos un rodaje de una serie española… que lindas noches aquellas donde toda la “familia” pasábamos noches enteras rodando y las ojeras ya eran parte de nuestro look. Si, yo aún sigo queriendo ser más cosas. Ahora me chuto una maestría que pareciera me lleva al camino del desequilibrio mental… aunque un poco ya tenía antecedentes de eso con otras personas de mi alrededor.

Y recapitulo, cuando uno se creen perdidamente enamorado, se da cuenta que la solución es tan simple: al principio es la acción y luego viene la conciencia. Al inicio todo está bien, a uno se le agita el estómago cuando ve al susodicho/a, uno piensa dia y noche en el/ella, uno quiere besarlo/a en cualquier momento. Luego se vuelven una pesadilla. Si, ayer me dejaron un recado en mi buzón: “por tu culpa, me siento la peor mierda, pero no dejo de sonreir de recordate. Adios”

Por mi culpa??? MOMENTO. Yo no tengo culpa de conocer a la gente (ni sé quien carajos lo dejó) que bueno que sonríen cuando me recuerdan, es mi perversidad la que prefiero que recuerden. Yo nunca quiero ser la buena del cuento, me gusta ser la emblemática de los cuentos. Así como los cuentos de hadas, que sabes que hay personajes, pero todo terminan por esfumarse, algunos simplemente son los que mejor conducen la historia, como el momento del juego. Como el objeto A. eL OBJETO SINGULAR. El objeto terrorífico me diría (si aún estuviera con él) Rafa.

Camilo y yo somos como todo buen análisis de la imagen formal. No tenemos teorías, siempre nos quieren comparar. Así tal cual las personas que cruzan la puerta de nuestra casa, nos quieres analizar, nos quieren conocer, nos agreden en nuestro entorno, en nuestra zona de confort, cuando lo único que pedimos fue que pasaran a la casa a platicar. No, la gente fantasea y cuando eso sucede, al gente pierde y luego a uno le dicen maldito/a. Nos echan la culpa y nosotros dormimos tranquilamente.

Es como todo buen rito. Uno de los acontecimientos que sucede por la razón es el rito. Seguimos pensando que en algún momento algo se volverá histórico, lo manifestamos de deseos y lo convertimos en rito. Ni es histórica nuestra vida, ni es fantaseosa. es simplemente, unas horas, unos días, unos meses… años, traspasados de ciertas analogías llenas de pensamientos a conceptos como aniversarios, cumpleaños, graduaciones, relaciones. etc. Un poco de flojera me da pensar eso. Es como cuando le compras un regalo a alguien porque “algo” en su linea del tiempo te lo recuerda. Mejor regálale un pensamiento (como los que me daban en bolsitas llenas de gomitas, en flores dejadas en mi oficina, como papelitos azules que llegaban a mis manos por terceros, como hojas secas trituradas por las manos con una sola palabra como “viento” o… como mensajes escondidos en los creditos de una nueva animación o película por estrenarse).

Los conocimientos se esparcen. Lástima que mucha gente crea que la inteligencia es superioridad. Nunca lo he creido así. Mejor, me gusta pensar que la gente no piensa por la hueva mental. La gente no se informa, es es el problema. Es como las leyes de la naturaleza, que son meramente hábitos, no son eternas, son mutables. A la gente le da miedo mutar, por eso cuando se separan… regresan.. vuelven. Nunca es mejor. Siempre es igual, la diferencia es que se conoce el hábito. En vez de oponer magia y ciencia, deberíamos ponerlos de forma igual.

No somos iguales. Lamento decirles que la gente no es igual, por eso no avanzamos por creernos santos y creenos con los mismos derechos y obligaciones. Lo único que nos aleja el uno del otro, es el entendimiento de tu periferia y mi centro.

El orden contrario es el único verdadero.

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