Como odiar a Lacan… o seguir odiando a Freud

Los dos me chocan, son re choreros, pero heme aqui, escribiendo de ellos.

Más por encargo que yo quiera encargarme de ellos…

Pero antes, quiero dejarles un popurri del Rey, así se aligeran un rato.

Los cuatros conceptos fundamentales del Psicoanálisis

Jaques Lacan

  1. Lacan hace un ordenamiento donde establece que los fundamentos del psicoanálisis están constituidos por conceptos de Freud: inconsciente, repetición, transferencia y pulsión.
  2. Todo su modo de apercepción del sujeto, está restructurado sobre el centro prevalente de la transferencia. La transferencia está determinada por la función que tiene en una praxis.
  3. El inconsciente es la suma de los efectos de la palabra sobre un sujeto, en el nivel en que el sujeto se constituye por los efectos del significante.
  4. El oscurantismo se destaca por revalorizar nociones refutadas desde hace tiempo en el campo del psicoanálisis, como la del predominio de las funciones del yo.
  5. El concepto de repetición se pone a nivel de algo que sería imposible objetivar a no ser mediante un análisis trascendental de la causa.
  6. Los efectos sólo andan bien en ausencia de la causa y están sometidos a la presión de un orden transfactual, causal, que pide obstaculizar a la causa para que se inmiscuya en ella.
  7. La transferencia es el medio por el que se interrumpe la comunicación del inconsciente. El analista debe esperar la transferencia para comenzar la interpretación.
  8. El análisis de la transferencia opera sobre la base de una alianza con la parte sana del yo del sujeto, y consiste en invocar su sensatez para hacerle notar el carácter ilusorio de algunas de sus conductas en el ámbito de la relación con el analista.
  9. La intelectualización consiste en ese modo operatorio donde todo se juega en torno a la confrontación entre una realidad y connotación de ilusión que se imputa a la transferencia.
  10. Si hay un terreno en el discurso, en que el engaño tiene probabilidades de triunfo, es el del amor. ¡Puede haber mejor manera de reafirmar el punto sobre el cual uno se engaña que la de convencer al otro de la verdad de lo que uno afirma!
  11. La dimensión de la verdad se instaura con cierta mentira, cosa que en realidad no la quebranta, pues la propia mentira se postula como tal en la dimensión de la verdad.
  12. El yo te engaño proviene del punto donde el analista espera al sujeto, y le devuelve su propio mensaje en su verdadera significación, en forma invertida.
  13. Según la figura de la alforja, el inconsciente en una cosa reservada, cerrada por dentro, a donde tenemos que penetrar desde afuera.
  14. El sujeto se constituye como ideal en el Otro, que la definición de lo que adviene como yo, o yo ideal, lo ha de ajustar en el Otro: que su realidad imaginaria la ha de constituir en el Otro.
  15. La libido es la presencia efectiva, como tal, del deseo. Y la función del deseo es el residuo último del efecto de significante en el sujeto.
  16. La connotación de realidad se da en la alucinación desde el punto en que el sujeto desea. Si Freud opone el principio de realidad al principio del placer es justamente, en la medida en que la realidad queda ahí definida como desexualizada.
  17. El significante representa un sujeto p/ otro significante. El deseo del hombre es deseo del otro.
  18. Lacan, con Freud, considera que el ser humano está regido por las pulsiones. A diferencia de los instintos, las pulsiones carecen de objetos predeterminados; esto hace que el ser humano no quede encerrado en esquemas o estereotipos simples de conducta; el ser humano, al ser pulsional, se distancia fuertemente del mero sistema de “estímulo-respuesta” que caracteriza a los otros animales.
  19. Un elemento fundamental pulsión es la sublimación y no deja de ser satisfacción sin represión.
  20. Los objetos a, no son más que sus representantes, sus figuras.

Transferencia y Pulsión: una topología que los sostiene en una función común.

Amalia Ortiz Cortez

Este seminario confiere un nuevo estatus conceptual a los cuatro conceptos de Freud: inconsciente, repetición, transferencia y pulsión, y que al final los reconoce como una columna vertebral de todas las aportaciones al tratamiento del paciente y las bases del psicoanálisis.

La transferencia, en la opinión común, es representada como un afecto. Se la califica, vagamente, de positiva o de negativa. De manera general, se admite no sin fundamento, que la transferencia positiva es el amor aunque es preciso decir que este término es usado en este caso de manera muy aproximativa y sobre todo poco preciso dada las connotaciones de una mentira.

Aunque tuviera que considerar la transferencia como un producto de la situación analítica, cabe decir que esa situación no puede crear en su totalidad el fenómeno y que, para producirlo, es preciso que, fuera de ella, ya estén presentes posibilidades a las cuales ella proporcionará su composición, quizá única. De ahí que el analista involucrado (aunque al parecer de Lacan, es solo un medio) creo que su figura rige todo el vínculo que pueda existir entre un tratamiento y un entendimiento de los pacientes: involucrarse e involucrarlos incluso en pasajes personales del analizante. Y para ello de cierta manera creo que es absurdo que crean que la única forma de que esto exista es poner en el límite a la persona. Por la sencilla razón de cuestionarse si lo que pasa o pasó abordó lo real.

Para Lacan ¿cuándo un concepto es fundamental? Cuando toca lo real. La pulsión tiene que ver con algo que está más allá del lenguaje, que está más allá de lo decible, es real.
Lo importante es diferenciar la pulsión de cualquier otro estímulo externo. Esto lo aclara Freud, no es un estímulo momentáneo que cesa, sino que es constante, nunca se detiene. No hay alejamiento ni evitación. O sea que, al no haber fuga, la única forma de aplacarla es por la vía de la satisfacción.

La clínica del Psicoanálisis nos oferta una táctica y una estrategia, sostenidas en una política, orientadas a intervenir sobre la gramática pulsional, para que invente otro tour, sin embargo creo que no dirigen a las personas a buscar sus propias pulsaciones. Quizá de esta forma la gente no estaría tan enferma mentalmente. Imagínense a los microbuseros o los taxistas buscando pulsiones en trabajos tan delimitantes como un espacio cerrado/abierto con miles de personas? Sus pulsiones no podría operar de otra forma más que en el acelerador. La tarea del analista es estar allí, (para o cual pocas personas podemos acceder a uno) para hacer hablar al sujeto amordazado por el letal goce (sujeto amordazado lo escribo porque al parecer para Lacan, siempre el que es analizado, lleva la perdida, al esclarecer la noción de su pérdida), y para buscar el momento oportuno a la intervención. La tarea será intervenir en el sentido de desbaratar ese montaje, para que el aparato psíquico que tiende estructuralmente a la repetición, soporte el trabajo de la invención.

Sobre una sociedad de mentiras (como los políticos o nuestro sistema económico) pues la única forma de salirnos de ese consciente es adentrarnos en los sueños… en esas formas heurísticas de conocimiento que nos llevan a exiliarnos de lo que le sucede a otros. Quizá de ahí que nuestras sociedades demandantes, sean sólo eso, demandantes pero nosotros como agentes, no podamos ser los demandados, o los abusivos para penetrarnos a una responsabilidad: la del conocimiento y la de un compromiso de satisfacernos. Lacan me marea.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s