Las modas son pasajeras. Edmund Leach, no…

Cultura y Comunicación: La Lógica de la Conexión de los Símbolos.

Edmund Leach.

 

  1. Los indicadores en los sistemas de comunicación no verbales, al igual que elementos sonoros en la lengua hablada, no tienen significación aislados, sino sólo como miembros en conjuntos.
  2. Una relación de representación no intrínseca entre dos elementos de contextos culturales diferentes. Símbolo y signo son subcategorías de signum.
  3. En casi todas las comunidades que se perpetúan a sí mismas cara a cara, las relaciones de parentesco proporcionan el marco fundamental a través del cual podemos ver fluir las transacciones económicas.
  4. El principio de que todos los límites son interrupciones artificiales de lo que es continuo por naturaleza, y de que la ambigüedad que está implícita en el límite como tal, es una fuente de ansiedad, se aplica tanto al tiempo como al espacio.
  5. Cualquier unidad de comunicación se denomina “suceso comunicativo” y tiene 2 sentidos: siempre debe de haber dos sujetos y la misma acción expresiva siempre presenta dos aspectos simplemente porque transmite un mensaje: acción y resultado.
  6. Sinonimia es el proceso inverso por el que un único concepto mental se puede expresar con dos imágenes acústicas completamente diferentes incluso en contexto de una misma lengua.
  7. La metonimia es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas.
  8. Son casos frecuentes las relaciones semánticas del tipo causa-efecto, de sucesión o de tiempo o de todo-parte.
  9. Es posible que todo individuo perciba que su mundo es lo que su medio cultural le sugiere.
  10. Los actos expresivos que pretenden modificar el estado del mundo con medios metafísicos, son intentos fallidos de actos técnicos que modifican el estado del mundo con medios físicos.
  11. Todos los signos, y la mayor parte de los símbolos y señales, se agrupan como conjuntos. Los significados dependen de su distinción.
  12. El cruce de fronteras y umbrales siempre se rodea de ritual; también por lo tanto, el cambio de un estatus social a otro, donde el área ambigua está sujeta a tabú.
  13. El mapa en su totalidad es un ícono y sirve de descripción metafórica del terreno y emplea diferentes dispositivos de “semejanza planeada”.
  14. Los enunciados mito-lógicos entran en conflicto con reglas lógicas de la experiencia física ordinaria, pero pueden tener sentido en la mente, con tal de que hablante y oyente, compartan las mismas ideas convencionales sobre atributos de tiempo y espacio metafísicos y de objetos metafísicos.
  15. Las ceremonias aludidas tienen la doble función de proclamar el cambio de estatus y de efectuarlo mágicamente. Son los marcadores de intervalos en la progresión del tiempo social.
  16. El mito implica ritual, el ritual implica mito, son una y la misma cosa.
  17. El concepto del “otro mundo” se origina por inversión directa de características de la experiencia ordinaria.
  18. “este mundo” y el “otro mundo” se conciben aquí como espacios topográficos distintos, separados por una zona liminal que participa de las cualidades de ambos.
  19. La zona liminal es el centro de la actividad ritual.
  20. La primera enseñanza del Levítico es que la asamblea es santa. Por tanto, sus miembros deben estar acordes con esta santidad, siendo puros y perfectos. Es un manual ritual sobre distintos tipos de celebraciones: sacrificios sagrados, ordenación de los sacerdotes, purificación, expiación y fiestas religiosas.
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Entre el rito de los antepasados y nuestras maneras de sociabilización

Amalia Ortiz Cortez

Edmund Leach nos presenta una consecuencia importante que se derivada de lo que son signos y símbolos, entendiéndose (al menos para él) en aquellos elementos que transmiten significados que se  combinan y no sólo como conjuntos de signos binarios en una secuencia lineal o conjuntos de símbolos metafóricos en asociación paradigmática. O para exponer la misma cuestión de diferente manera, debemos saber mucho del contexto cultural de la puesta en escena aun ante de que podamos comenzar a decodificar el mensaje.

Los antropólogos clásicos (como Lévi-Strauss) nos han demostrado que las pautas del comportamiento social pueden repetirse y se repiten en contextos ampliamente diferenciados. Yo asumo que lo que se les ha criticado insistentemente es la forma en que realizaron sus comparaciones para llegar a tales conclusiones en el marco de una búsqueda de leyes universales. En lugar de esto, afirma Leach, debemos partir del hecho de que similares configuraciones de fenómenos se repiten en distintos contextos, y que no estamos descubriendo verdades de la naturaleza independientes de los actores humanos (así como el hilo negro del comportamiento de la sociedad a partir de sus manifestaciones de agrupación), sino más bien las posibilidades de la acción humana como tal.

Tal orientación, prosigue este autor, nos conduce no a demostrar que una serie de fenómenos se repite en distintos contextos culturales sino a indagar en, por un lado, cuál es la lógica que pone determinado fenómenos sociales y culturales en relación con un contexto determinado. Esta pregunta me lleva, por otro lado, a considerar qué variaciones de esta serie de fenómenos son conceptualmente posibles para dicho contexto. Por último, y aquí el nuevo sentido que adquiere la comparación, ¿cuál de estas variaciones ocurre realmente y en qué circunstancias? De esta forma, el resultado de tal procedimiento en éste texto,  es una comparación de contrastes más bien que unas comparaciones de similitudes.

Cuando a partir de metáforas, por ejemplo, las que el propone como “juegos de lo imaginario-sensible” y lo inteligible, y manifiesta que son aprehendidas por los diferentes actores sociales, enaltece las experiencias comunicativas de manera individual y colectivamente compartidas para proporcionar un contexto metafórico a la representación en relación con un conjunto de condiciones históricas, culturales y sociales.

Estas manifestaciones proporcionan un espacio ideal para el desarrollo e invocación de las comunidades, éstas se nos presentan como oportunidades, experiencias, ocasiones, simulacros, de una gran eficacia simbólica donde los partícipes del “ritual” (nuestros rituales actuales como las fiestas, conciertos, exposiciones, etc.) comparten experiencias comunicativas, creando reciprocidad.

Quizá, penetrar en una experiencia donde los individuos toman para sí, por un breve instante lo que condena todo en la sociedad en que vive, la posibilidad de ser otra cosa que no son y de ser lo que podrían ser, si no fueran lo que son, son elementos que Leach no desenvolvió propiamente, pero al entablar la idea de la discontinuidad de un tiempo social, donde se manifiesta que es el final de un periodo y el inicio del otro, demostró a mi parecer, que las sociedades con cierto caos, o cierta vulnerabilidad son también las más propensas a resistir los cambios, incluso, hoy en día como las modas pasajeras y las modas que regresan para recordarnos que lo bueno resiste.

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