RESPUESTAS CON DIBUJOS

Apunte para un análisis semiformal del dibujo.

Desde temprana edad mi vinculación con el arte se dividió en bolitas, palitos y planos.

El jardín de niños prometía un acercamiento con la crítica del arte en las expos del día de las madres. No así, en la secundaria el uso de reglas y escuadras prolifero a un dibujo constructivo y qué decir de la preparatoria, donde la teoría del color se basó en la idea de los colores primarios, secundarios y uno que otro complementario. Fue hasta la universidad en donde comprendí que no había una ‘técnica’ pura o ‘definida’ para la creación de aquello que aparentemente dirigíamos hacia una realidad vinculada del ¿cómo observar aquello que nos rodea?, ¿cómo representar lo que nos estimula? y ¿por qué no?, de ¿cómo recibir lo que la sociedad nos pretendía enseñar como espejismo de un umbral que se abre ante nuestros ojos del qué realizar sobre una hoja de papel?. Después de todo, la idea concreta se basaba en si era correcto o no vincular técnicas diferentes a las ya aprendidas en nuestra vida y contexto cultural.

Pensar en un mundo alejado del uso del grafito o el color como base para la creación de lo que hoy se conoce como una vertiente más del arte contemporáneo: el dibujo, ha hecho que esto se vincule a una perspectiva estética, considerada en un principio como la lógica de un arte puramente sencillo para promover y aceptar.

Sin embargo, la confrontación de los  nuevos discursos plásticos para la interpretación de qué ver, qué sentir y qué apreciar, en la primera década de un nuevo milenio, ha mantenido una distancia basada en el desconocimiento o la descalificación metódica de todas aquellas expresiones heterodoxas, llamadas alternativas.

Los nuevos discursos orientados a la instalación, el performance, el video arte y los conceptualismos, están históricamente asociados a la indeterminación de los materiales y las técnicas: se pueden desarrollar prácticamente con lo que se tenga a la mano. Por eso la práctica del dibujo ha encontrado también el suelo fértil en México.

Lo que conlleva ésta exposición en relación con los autores, es su capacidad de improvisación, y es ésta facultad lo que promueve que sus ejecutores sean individuos capaces de moverse en terrenos cuya movilidad no requiere la legitimación institucional o la carga dramática del artista relegado del paternalismo oficial. Los artistas mexicanos emergentes, no necesitan reflejar el entorno social y económico en el que se encuentran, pues lo habitan con ejemplar precisión. Desplazándose de la necesidad de ilustrar o narrar la problemática existente, reciclan y recomponen la realidad desde plataformas inesperadas, con frecuencia autocríticas y humorísticas.

Es por ello que ésta exposición se basa en la transformación del planteamiento del dibujo como un giro inesperado con soluciones novedosas de lo que se considera el principio de una obra de arte: de la apreciación geométrica a la incursión de la forma, del acercamiento a una teoría del color a una de los planos y de un recuento del cómic a la intemperie del collage. Es el dibujo el principio de algo que permanecerá en la memoria.

Amalia Ortiz Cortez

Toluca, México 2010.

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