¿Fiesta o luto?

Somos muchos los que sentimos que en el ambiente nacional no flota un ambiente festivo, sino de duelo.
¿Cómo festejar el crecimiento de una nación cuyos ciudadanos, en este momento, se sienten aterrados?
28,000 muertos en lo que va del sexenio. Más 72, más los que, día a día, se van sumando a la estadística, más aquellos que aún esperan en la sombra a ser descubiertos. Más los que estarán parados en la vereda equivocada, en el mo…mento equivocado.

Algunos de nosotros nos sentimos más tranquilos, más confortados afrontando estos hechos, que encubriéndolos con festejos que ni siquiera destacan lo mejor de nosotros, sino lo trivial, evasivo y poco comprometido con nuestro bienestar.

Comunicamos que nosotros haremos lo siguiente. Serán bienvenidos todos los que deseen unirse:

-Queremos honrar a todos los que han muerto en esta sanguinaria contienda. Colocaremos, en cada lugar que nos sea posible (espacios públicos, fachadas de nuestras casas, automóviles, prendidos de nuestras propias ropas) pequeños moños negros en señal de luto. Ojalá fuesen 28,000+72, por lo menos.
-Dolernos de forma pública con un moño gigante (si alguien tiene idea de cómo podríamos hacerlo, por favor comuníquenlo :D).
-Compartir reflexiones positivas, propuestas y alternativas para generar nuevas formas de convivencia ciudadana y de resistencia ante lo violento; desde notas o artículos de opinión hasta cuentos o canciones, cualquier recurso que nos ayude a comprender y enfrentar el día a día en nuestro país de la mejor manera.
-Celebrar aquello que merezca ser celebrado de forma personal y libre, sin reforzar aquello que las autoridades (o los medios de comunicación, o los vecinos, o quienes sean) nos impongan como causa de festejo. Celebrar, pues, la unión con nuestras familias o amigos, la maravilla del entorno, el quehacer artístico que honre a todo aquello que nos hace falta. La valentía, la reflexión, el buen humor, la deliciosa comida… hay muchas alternativas a un grito que, de ser como el de siempre, será falso, impostado y caduco.

Nosotros nos sentimos mejor recordando esta idea, tratando de practicarla en nuestro entorno inmediato:

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.”

(Italo Calvino, Las ciudades invisibles).

Ojalá a ti también te reconforte y te impulse en estas horas extrañas.

Es por eso que quiero hoy honrar la imagen y la memoria de mis amigos, familiares y colegas que han estado a mi lado… poruqe HOY yo aún puedo verlos, aún puedo reir con ellos, o simplemente cotorrear con ellos…
Son éstos rostros los que me hacen pensar que México ya no es todo el territorio… sino somos unos cuántos!
Yo si estoy de luto
Chinga a tu madre Calderón!

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