no hay locura, es un invento

Cultura depresiva en la que la aceleración tecnologica, la partida y la llegada -el nacimiento y la muerte- se confunden hasta el punto de hacerse una.

la seducción es liberación del discurso sexual, pero paradójicamente esta liberación es la perdida total de cualquier principio referencial  por proliferación que bloquea la comunicación, y consecuencia de este amontonamiento se creo una indistinción entre profundidad y superficie, entre exterior y exterior, donde ya no hay espejo de la producción dialéctica, pero esto no quiere decir que “No haya relación sexual” como decía Lacan, sino que la relación es incestuosa, es la hiperrealidad del sexo, ya no hay masculino ni femenino, es el grado cero de la estructura femenino/masculino, sólo son los signos inclinados, denegados y como resultado de esta denegación, están los extremos ambivalentes de un universo maniqueo, donde en él, los dos ordenes se oponen absolutamente, no existe un punto fijo a partir del cual podamos determinar lo que está totalmente bien o mal. “El maniqueísmo es el antagonismo insuperable de dos potencias. La moral no es sino la oposición de dos valores. En el orden de los valores, siempre hay una reconciliación posible. El desorden de las potencias es irreconciliable” (Baudrillard, 1989: 128). Nada esta determinado, pero a la vez, todo es antagonista, Baudrillard, le llama  transexualidad de los valores, tanto de uso como de cambio, son valores intercambiables, ya que no se trata de una cuestión biológica, sino que todos de algún modo, somos simbólicamente transexuales por el simple hecho de habitar en la época de la seducción, es decir que la seducción es: ni masculino, ni femenino, pero tampoco homosexual, juego de las diferencias y la indefinición a falta de una identidad. En este sentido, el universo de la ciencia ficción es un universo asexuado. “California no ha inventado nada: lo tomo todo de Europa, y se lo devuelve desfigurado, carente de sentido, repintado con los oropeles de Disneylandia.  (Baudrillard, 1997: 140).

La regla absoluta es devolver lo que se te ha dado. Nunca menos, siempre más. La regla absoluta del pensamiento es devolver el mundo tal como nos ha sido dado –ininteligible- y si es posible un poco más ininteligible (Baudrillard, 1997: 145)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s