INNOVAR O INVENTAR: El ritual actual del arte de los jóvenes. (Parte II)

Axiológicamente, el arte y todo lo que se genere a partir de él, no sólo nos debe permitir manifestar experiencias y concepciones (lógicas o poéticas), también ha de facilitarnos el medio para vivir en común. Eso ha hecho de una u otra forma, la imagen identitaria y la que busca su sentido en los grandes íconos de los grupos y los pueblos, y ya no decir de los grupos de tradición. Es tiempo entonces de permitirle a las nuevas generaciones crear diálogos para públicos diversos, con formas y soluciones que ellos mismo propongan.

Es tiempo entonces de dejar de validar un dibujo, una pintura, una escultura… innovemos con ellos y volvamos al uso de lo que nos pertenece para crear nuevas metodologías de acercamiento a la cultura. Si somos un país visual, entonces hagamos que esa visión se transforme en expresiones en nuestras casas, oficinas, espacios de esparcimiento.  Existe entonces la posibilidad de transitar de una obra a otra sin necesidad de constituir un estilo, lo que permite la movilidad.

Esta movilidad, es un punto de apoyo por la necesidad de transformación del entorno. Los jóvenes son la máxima prueba de superación de lo no conforme con lo que se tiene. Son ellos los que advierten nuevas formas de elaboración de obras a partir de materia prima a su alcance. Aún a pesar de la existencia de apoyos otorgados o no, así como de la supuesta comprensión por parte del público por su manera de expresar su sentir en las obras, ellos se manifiestan en la búsqueda de una mejora, ya no de su arte, sino del todo. Se basan entonces en la energía: la capacidad de realizar trabajos, fuerzas, movimientos, emociones. No podemos ver tal energía, sólo descubrimos sus efectos. Es lo que permite que suceda casi todo en el universo, y es lo que permite que generaciones actuales de artistas se mantengan en movimiento. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Son ellos los que permiten que el arte actual exista. Los artistas emergentes son los que generan la movilidad de la sociedad al darnos propuestas que nos hacen reflexionar. El artista termina por elegir entre dos opciones intrínsicamente limitativas, obligado a asumir una posición que es servil o insolente. Halaga o apacigua a su público, dándole lo que éste ya conoce. O lo agrede, dándole lo que este no desea. Pero en ninguno de los casos, deja de lado al público como su cómplice, porque finalmente, ese peregrinar del artista, se convierte en un rito de búsqueda del espacio idóneo para trabajar y mostrarlo.

Finalmente es grato saber que el arte ya sea vivido o meramente citado por los jóvenes, es conmovedor, es decir: actúa, pues libera en nosotros una fuerza más poderosa que la nuestra propia. Quien habla con artistas, como es mi caso, habla como con mil voces, aprende y supera, y al mismo tiempo, lo elevan a uno a un espacio que se designa entre lo singular y lo efímero a la esfera de lo que es siempre. Admito entonces, que estar entre ellos se debe de tener fuerza, porque la voluntad de conseguir producir, sólo lo hace alguien que siente y cree en que el mundo en el que se está ahora, vale la pena vivir. Aquí es donde radica la relevancia social del arte y los productores del mismo: siempre trabaja en la educación del espíritu del tiempo. El artista como educador de su época.

En momentos de crisis, sólo la imaginación es más fuerte que el conocimiento

A.H

Amalia Ortiz Cortez

Enero, 2010

  • Benjamin, Walter. La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Itaca. México, 2003.
  • Braunstajn, Helena. El mapa del Centro Histórico: territorios imaginarios. Fundación del Centro Histórico de la ciudad de México A.C. México, 2008.
  • Cruzvillegas, Abraham. Round de Sombra. CONACULTA. México, 2006.
  • De Certeau, Michel. La Invención de lo Cotidiano, Tomo II. Universidad Iberoamericana. México, 1980.
  • Green, David. ¿Qué ha sido de la fotografía?. Gustavo Gili. Barcelona, 2007.
  • Jung, Carl Gustav. Sobre el fenómeno del espíritu en el arte y en la Ciencia. Editorial Trotta. España, 1995
  • Lister, Martin. La imagen fotográfica en la cultura digital. Paidós Multimedia. Buenos Aires, 1997.
  • http://antoniomonroy.blogspot.com
  • http://evoesstro.blogspot.com
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s