La peor soledad es la de los recuerdos

11 02 2013

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El cine es un peripecia que coincide entre lo que estamos esperando ver y lo que posiblemente nunca en ningún otro medio de imagen en “tiempo real”, veremos.

Marc Augé entabla un principio de ficción-relato en la senda de las vivencias propias con el prototipo de una investigación de campo con una película como lo es Casablanca… Por ejemplo, toda película que nos ha gustado, un día comienza a ocupar un lugar en nuestra memoria, junto a otros recuerdos. Es un recuerdo entre otros, sometido como ellos a la amenaza del olvido, a la erosión de la memoria.

Pero es que acaso la memoria es tan diluible como el agua con tinta? No. Medir la diferencia entre la imagen de la memoria que ha vivido su propia vida y la de la pantalla que no se ha movido es simplemente un acto de fe. Quizá todo mundo se ha imaginado alguna vez una escena que quisiéramos inmortalizar en pantalla grande, y que hemos vivido, como para demostrar al otro: “Mírame, yo estoy en ésta situación!”. Sin embargo, también quisiéramos que nuestros recuerdos más absurdos, los más catastróficos NUNCA se supieran. Y he aquí el acto de confesarse ante lo que sería el espectador, incluso, el espectador mismo como el recuerdo, la memoria, los deja vú.

Recuerdo un momento especial de mi infancia, en esencia, no recuerdo muchas partes de mi vida por el kínder, sin embargo, el único vago recuerdo que contemplo es un acto donde entro al salón de Música y encuentro a mi maestro de piano sonriendo a mi maestra, en donde ellos estaban solos… Era un acto tan sutilmente inadecuado para quien era un amor platónico, como tiempo después y pensándolo ahora, era la escena más romántica que enmarca una desilusión amorosa. Tal cual cuando suena As time goes by de Casablanca.

El cine me inspira un sentimiento de algo ya visto o ya vivido que duplica mi goce, porque allí se entremezclan dos placeres por lo general incompatibles: la espera y el recuerdo. El relato del pasado se realiza en el presente. Esa es la fuerza de la imagen, pues siempre nos lleva al presente de la acción, nos lo impone.

Así, los recuerdos duran porque nos los proponemos recordar, somos tan temerosos de desprendernos de las situaciones que hemos vivido por una idea de alejamiento con nuestra vida, la vivida, la que pasamos día, tarde y noche, porque lejos de pertenecernos, nos queremos hacer dueños de la mente del otro. José Emilio Pacheco mencionaba al respecto: Las nubes duran porque se deshacen.

El milagro del cine es que esa imagen que vemos, no es imaginada, sino que la observamos. Volver a ver una película es reencontrar un pasado que conserva toda la vivacidad del presente. El milagro del cine es que nos impone la evidencia física de héroes que conservan su juventud, mientras que nosotros envejecemos.

Cuando la memoria y la melodía se interpretan sin cesar, se pierden tanto el encanto del pasado como el deseo del futuro que dan al presente su intensidad. No obstante seguimos con la idea del recuerdo. ¿Qué seríamos nosotros sin la condición de tener la necesidad de sentir algo cuando interpretamos los pensamientos?

Mis películas favoritas son La Historia Sin Fin y El Padrino. Ambas apelan a las sensaciones del problema. Superar los temores de saber la verdad y saberse aptos para afrontarlos. A quien no se le hace chinita la piel cuando vemos al joven Atreyu que debe de pasar por las efigies que tienen láser en los ojos y puedes ser quemado? Esa loca idea de no decir la verdad… o mejor dicho, decir la verdad pero que no sea comprensible para los demás son situaciones verdaderamente fáciles de imaginar en nuestra cotidianeidad. Nunca olvidaré la felicidad de los gnomos que vivían en ese mismo lugar viendo siempre pasar caballeros sin suerte… La vida va más allá de la suerte. La vida se trata de no hacer cosas buenas que parezcan malas y viceversa.

Hay una frase muy tentadora, para cerrar el caso Memoria-Cine:

Trato de recordar. Pero no tengo la fuerza ni tal vez el deseo

Robert Desnos.

L´Homme qui a perdu son ombre

No, la importancia del cine, del recuerdo, de aquello que es la vida, es el mero segundo en donde se retoma y se piensa que para muchos y a manera de una falsa melancolía de los que saben que todo puede comenzar o bien, de los que creen que todo ha terminado, ese espacio ambiguo entre el pensar y el hacer, o entre el querer y que juegan con el deseo y el lamento, el deseo del lamento y el lamento del deseo. Sin más preámbulos.





Brasil… me quito el sombrero

11 02 2013

El conocimiento habla, pero la sabiduría escucha. J. Hendrix

Simple. Así debe de ser el conocimiento. Ahondar en ello, sería pretencioso, sería absurdo. Uno debe de entender lo que piensa y lo que sabe a la par de entenderse a uno mismo. La simpleza puede generar los mejores resultados creativos, aquello que está todo el tiempo presente pero al cual nunca le ponemos atención.

Para la mayoría de los países con rezago educativo, intentar crear modelo educativos o siquiera económicos que reconozcan la sustentabilidad del propio lugar en base a las cultural mal llamadas populares o a los pueblos indígenas o que decir del turismo, es un desafío aún para el siglo XXI. Por ejemplo, en México se llevan a cabo entre 4 y 5 conciertos masivos en la principal plaza del país y del Distrito Federal, mejor conocida como Zócalos. Dichos conciertos pertenecen a géneros conocidos, sin embargo, anuncian con tal maravilla al evento como un epitafio de la moda y la diversión, aún a pesar que existen lugares en que las condiciones educativas no pueden siquiera otorgar lugares aptos para la impartición de cátedras ya no pensemos a nivel universidad, sino de la primaria!! Los conciertos, en los cuales se gasta más del presupuesto anual otorgado al país en 3 años, genera un estatus de pan y circo para el pueblo.

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Por otra parte, existen subvenciones que otorgan los estados para el emprendimiento cultural, sin embargo la principal fuente de éstos provienen de la iniciativa privada. En un vaivén de oportunidades, qué necesidad hay de otorgar dichos patrocinios cuando el estado no puede reconocer y armar proyectos de gestión cultural, de turismo y de reconocimiento del patrimonio artístico y cultural del país?

 

Las esferas sociales están por todos lados. Aún seguimos pensando que somo dueños de todo y de nada. Creemos que podemos pisotear al otro, que podemos otorgar distanciamientos en vez de ayudar al que lo necesita. Vivimos en un sitio y cuando nos conviene somos nacionalistas, cuando no, nos volvemos autosustentables y hasta dueños de nuestra vida y del rumbo que queremos tomar. Por ahí dicen NO ES QUE LAS PIEDRAS SEAN MUDAS, ES QUE GUARDAN EL SILENCIO.

La diversidad que se da en las ciudades genera un marco complejo de proximidad y distancia que varía según los protagonistas, el tipo de espacio en el que nos encontramos, las necesidades de sociabilidad que hay que cubrir, el proceso desigual de ajuste mutuo y las dinámicas sociales que así se generan. A menudo opera un sentido común que opone las problemáticas concentraciones mas o menos etnificadas a una valoración a priori más positiva de la copresencia de los espacios públicos. sin embargo ésta generalización no parece responder a la realidad. Ni toda copresencia genera una convivencia tranquila y tolerante, ni toda concentración étnica conlleva los problemas y los efectos negativos que se asigna. Nos hace falta un análisis más concreto y complejo.

De acuerdo con Rémy (1990)*, la ciudad cosmopolita requiere espacios públicos de diferentes tipos: unos generales, compartidos por todos, son lugares de agregación y cohesión, otros, específicos, lugares de recreación de la sociabilidad propia de determinados grupos y, por lo tanto de cierta distancia respecto a otros. Sin embargo, la combinación armónica de éstos elementos no parece algo sencillo. Ambos se fundamentan sobre un tipo diferente de derecho al espacio.

No podemos voltear la hoja, debemos aprender a convivir, pero debemos exigir a nuestros dirigentes políticos, cierta sociabilidad cultural, no espectacular, no de moda, no de popularidad, sino de conocimiento y entendimiento, primeramente de nuestro entorno, de nuestro país por qué no?

Voy a dejar un artículo de la Bofetada cultural que dio Brasil sobre el caso de la Amazonas. Hablando al respecto de la identidad, de los espacios, del derecho de suelo y sobre todo del nacionalismo. Me pareció importante establecer, entre todos los criterios que describe dicho artículo/entrevista/modo que no debemos alejarnos de lo que realmente somos. No podemos olvidar la manera en como Estados Unidos una y otra vez ha tratado de alterar los órdenes de gobierno de diversos países, recordemos a Siria, Palestina, Rusia, Islas Malvinas, etc.

Aquí el link:

http://www.salta21.com/Educadisima-bofetada-de-Brasil-al.html

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Si la concentración de un gobierno de primera no enmarca la perdurabilidad de una educación de calidad a un país de tercera, qué podemos esperar de los países que nos han vendido la idea del desarrollo en modelos europeos o de la descentralización de los gobiernos infiltrados por medio de asesorías como la de las propias organizaciones?





A pesar de todo

6 02 2013

El cuerpo (su construcción, destrucción y reconstrucción) constituye un compendio de valores entre la enajenación de la identidad y la defensa del individuo por su existencia transgredida. El cuerpo que somos, no es el mismo que pensamos. El límite de los medios, particularmente el ámbito editorial, que ha ido perdiendo en virtud de un siglo que lo ha vulnerado (moral, física, y con acceso ilimitado a la información) su propia integridad, se ha hundido en la saturación de lo vendible.

Sin embargo, en ésta conexión, el cuerpo (ese que nos constituye, el que nos limita y el que nos condiciona) es representado para la propuesta de exhibición, como la manera de crear diferentes formas de poder, de manipulación y de persuasión, provocando que tales aspectos consideren a la saturación de éstas imágenes algo tan constante como la vida diaria de cualquier individuo.

Las piezas que realiza, abarcan el distanciamiento de la política y de lo público, convirtiéndose en la actitud básica del individuo, quien alienado del mundo, sólo puede revelarse verdaderamente en privado y en la intimidad de los encuentros cara a cara, alejado del exceso de pensamientos, imágenes o palabras.

La obra de Francisco Muñoz, así como sus procesos pueden verlos en: http://franciscomunozj.wordpress.com

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Lonchería Agua Azul

7 01 2013

Favor de pagar con cambio

Hay cierto misterio en el tema de loncherías, al menos creo que por generaciones se ha impulsado una idea que no es cierta. La mayoría de mis amigos cuando les pregunto por loncherías, tienen la idea de ser espacios donde sólo se limitan a vender tortas, por alguna extraña razón complementan la idea y me dicen que sus sillas son anaranjadas, tienen periqueras y casi siempre se ve la pierna o el jamón con la que preparan peculiar platillo.

Lonchería es y será un espacio en donde puedas comer un Lunch. Suena un poco tonto la definición pero así es, a diferencia de otros lugares, las loncherías son lugares en donde lo  mismo te pueden dar un café, un pan, que tener comidas muy completas, la diferencia son sus costos y las porciones, ya que generalmente son platillos fáciles de hacer y que pueden tener un servicio “para llevar”.

El auge de éstos sitios fue a finales a mediados de los 70, ya que las personas, principalmente trabajadores de oficina buscaban espacios de rápido consumo (a diferencia de los fast food que pocas veces tienen consideración por un cuadro nutrimental) y que contaran con cercanía a su lugar de trabajo, por ellos el diseño de sus espacios es reducido. Sin embargo, el menú o carta, se podía contar con él todo el día y no sólo a la hora de la comida.

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Lo mismo santos que luchadores, algún famoso, talavera de Puebla o las flores de plástico adornando los espacios, encontramos la Lonchería Agua Azul (Enrico Martínez #30, Centro, muy cerca del metro Balderas). No es un espacio grande, yo lo describiría como el lgar idóneo para recordar el México de los 80.

Azul por todos lados, sus sillas, sus mesas, tal libro de Rubén Darío por el  mismo nombre. Entras, ves la cocina, te sientes bien de entrar ahí, de pronto volteas porque sientes la mirada, y te encuentras enorme espejo casi del tamaño de la pared, la cual te hace vislumbrar a 270º toda el área del lugar. En una pared, de manera peculiar un altar a santos… muchos santos, quizá no olvidamos que esta colonia fue de las castigadas durante el temblor de 1985 y por eso, dado que la lonchería se encuentra en un edificio antiguo, te puede rememorar a que los espacios bien usados, sin falta de diseño “vintage” pueden ser más alternativos que otros ubicados en La Condesa, Roma, Del Valle, etc.

El menú? todos los días cambia. Todo tiene sazón a comida casera. Ya sabes, ese arroz de la abuela, la sopita de la tía, el guisado de la madre… $35 pesos una sopa, una sopa seca, dos platillos (a los vegetarianos es una opción aunque el lugar no lo es) y medio litro de aguar.

Éste lugar que se encuentra entra las calles de Tolsá y Av. Chapultepecc, contiene una gran ventana asimila la perfección de la herrería que la enmarca, la cual quizá fue hecha en los años 40 por el diseño floral sin llegar al art noveau y que tiene material fuerte, no como los diseños que ahora enmarcan millones de casas de la ciudad, sobre todo las de interés social. Justo en esa misma ventana, dos pequeñas especies de cactáceas son visibles sólo desde el interior y una copa más (similar a la de una michelada o un jugo) contiene 3 limones sumergidos en agua, lo cual al parecer funciona como repelente… al menos es la impresión al contar 8 mosquitos en la misma, sin embargo nada asqueroso para la convivencia del lugar,.

Al fondo escuchas la tele, si, horario de comida, horario de novelas, dramáticas, quizá… pero a menos de una esquina se encuentra Televisa Chapultepec, quizá por eso el espacio aún en su nostalgia se resiste por una televisión de 12 pulgadas a ser apagada o mejor aún, a ser cambiada por alguna oferta del Buen Fin de alguna pantalla.

Esperen al espacio, para los que les gusta comer bien, pero amenno. Esperen por lo que tengan que comer, pero si quieren tener una sensación de apetito satisfecho, sin mamonerías de comidas, sin el bullicio de la gente, sin el humo de las cocinas, sin la contaminación de los puestos “de afuera”, quizá hasta con la sensación de un México Surreal tal cual película de Buñuel, éste es el lugar para ir.

Lo mismo sillas que periqueras.

Lo mismo plato de metal que de porcelana.

Lo mismo la bienvenida en la entrada que la sonrisa de la doña en la cocina.

Lo mismo comida casera que tortillas de maiz.

Lo mismo pagar con un billete grande (si comen varios) que pagar con cambio (muy sugerido)

Lo mismo… pero una lonchería tradicional.

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Los números de 2012

4 01 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

The new Boeing 787 Dreamliner can carry about 250 passengers. This blog was viewed about 1.500 times in 2012. If it were a Dreamliner, it would take about 6 trips to carry that many people.

Haz click para ver el reporte completo.





si vas a creer todo lo que lees, mejor no sigas leyendo

19 12 2012

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La proliferación de la cultura… o lo que se viene llamando “moda”

19 12 2012

LA BECA DE SATURNINO HERRÁN

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Mucho se ha hablado de la academia y la formación artística. La reflexión sigue al aire sobre si una escuela realmente puede formar a los artistas o bien, es la parte de producción diaria el que puede funcionar para impulsar a los artistas emergentes, así como el deber del productor artístico de hablar de lo que le pasa hoy en día a la sociedad en varios aspectos (política, economía, cultura, etc.). No así, el hecho de encasillar y separar a los artistas en productores de diversas índoles ha manifestado desde los museos, las academias y qué decir de las galerías, de aquella tradición de quienes nos acuñamos (ya sea por espectadores o porque alguna vez hicimos hincapié en su formación) de producciones antañas como la pintura o la escultura, tengamos que reflexionar en torno de nuestros pasados hacia los contemporáneos y su forma de cómo se insertaron en el ambiente cultural del país y no sólo de eso, sino de la reflexión de su producción y sociedad. Tal es el caso de Saturnino Herrán, quien viviendo durante los años decisivos de la Revolución, capturó la vida cotidiana, retrató su círculo intelectual, indagó en la identidad mexicana y buscó representar el alma nacional a partir del individuo, el cuerpo, las leyendas indígenas y los edificios coloniales. Y a diferencia de otros artistas, él decidió no sumarse a la guerra y se quedó dando clases en la academia, convencido de que era “el arte y no la barbarie lo que salvaría al país”, como dijo a su médico en el lecho de su muerte: “Doctor, no me deje morir porque México necesita de mi pintura.”

A primera vista, parece que de un momento a otro se da el cambio de percepción estética del tradicional neoclasicista a la nueva sensibilidad moderna del artista en los terrenos contemporáneos; en donde de manera radical y esporádica ya hay una clara definición de la expresión pictórica de México en los lugares públicos y qué decir de sus temas, de la década de los años 20. Pero ¿en qué momento el papel protagónico de los lienzos fue la visión del artista? Esta creación que separa del modelo mismo tiene como primer percusor a Herrán, que formado en los primeros años del siglo XX tuvo el ímpetu de saltar de aquella tradición que representa a aquel arte moderno que expresa. (Neomexicanismos. Del Conde, Teresa. IIE, UNAM)

Al ser pupilo de pintores de la talla de Leandro Izaguirre, Antonio Fabrés, así como de recibir influencias de Julio Ruelas y Zuloaga o colegas como José Clemente Orozco o Diego Rivera, además del sensible temperamento que tenía, armaron una combinación que propicia un primer camino para comprender el arte de Herrán. Esta mezcla de enseñanzas adiestró pinceladas con la capacidad de amalgamar tendencias impresionistas, sintéticas y realistas. Por otro lado, durante la etapa de estricta formación y apogeo, la obra de Saturnino se desarrolló en distintos sucesos tanto a nivel personal (economía y familia), estético y político que también influenciaron la producción del artista. Creo sin embargo, que fue también la vertiente de contar con un espacio que si bien era académico, se distinguía por tener un referente estudiantil de tiempo completo destinado a vivir de su producción debido a una apreciación sencilla de la obra artística sin el referente del mainstream de esferas sociales que quisieran tener algo de moda más que por gusto.

Así, creo que la producción de Saturnino Herrán, al tener sus ejercicios formativos que se vieron envueltos en los síntomas de discordia que venían armándose desde finales del siglo XIX entre alumnos y artistas consagrados, que justo en ese momento se reflejaban en la disyuntiva de enseñanza y práctica estética, situación que no estaba aislada del proceso de transformación que a nivel internacional se vivía. Similar a Francia y España el arte en México mostraba las carencias heredadas por influencias extranjeras, movimientos bélicos, descontento político, etc. que en México se reflejó en los contrastes de estilos y en la ausencia de originalidad de las obras de finales del siglo XIX y primeros años del XX. Así, la academia en vez de formar artistas que practicaran sus campos y reflexionaran en torno a la nueva visión de las técnicas y la práctica en sí, se dedicaron a establecer escaparates. Un poco creo que la tendencia ahora de La Esmeralda es la misma formación que en esos años se experimentó, por el sólo hecho de la vinculación con el quehacer histórico de ser una institución federal, y establecer los artistas de moda, que a atender a su alumnado a preocuparse por su formación seria para la buena producción y reflexión crítica de su producción.

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Si bien, el propio Herrán fue un alumno ejemplar durante su vinculación académica como estudiante, también se sumó al descontento de las influencias europeizadas que se trataban de implementar en la academia, tratando de imitar otras tierras en vez de involucrarlas de manera reflexiva, en vez de hacer copias. La llegada de tales influencias, se sumó al descontento entre los jóvenes artistas que anhelaban un cambio en el sistema educativo. Herrán no tuvo una participación activa (como muchos de los estudiantes) en la búsqueda de la transformación académica,, sin embargo, sus obras son documentos vivos que ejemplifican claramente la influencia que su contexto provocó en él. Así él también formó parte del Ateneo de la Juventud, que junto con grupos pertenecientes a la bohemia de moda generaron la única forma de protesta artística del régimen político.

Entonces, teniendo todo esto como referente, mi crítica define que hoy en día los artistas no deben dejar todo por parte de la institución, si bien un grupo de artistas también llamados emergentes en los inicios de los años 20 comenzó la gestión de espacios públicos para el uso de paredes y entonces convertirlos en grandes murales, se logra de la misma forma, que el artista libere su propio estilo estético y madure su visión crítica, si esto ha pasado, ¿qué acontece ahora a  los estudiantes de arte que esperan siempre que las becas emanen de la institución, pedirle todo al estado y ¡que ofrecemos nosotros a cambio? ¿crítica? ¿reflexión? ¿producción?.

Siempre he creido que son importantes los puntos de reflexión que puedan desencadenar cualquier exhibición, pero a últimas fechas, he visitado lugares (museos y galerías particularmente) en donde e atavío de mostrar al “mejor artista” de reconocer “la mejor producción” o de “llegar al lugar donde todos quieren exponer” ya está por demás desgastado, sin embargo, nosotros como espectadores, quienes en ocasiones pagamos la entrada, quienes en algunos otros casos nos desplazamos porque nos han relatado que tal muestra vale la pena, o quienes hemos leido reseñas de personas que “saben”, nos encontramos en éstos sitios todo menos una reflexión real de la producción artística actual, ya no digamos a nivel internacional, sino nacional. Por qué nosotros como espectadores no podemos exigir seriedad en la producción, por qué las becas se comisionan sin un grupo real sin favoritismos que puedan ejercer más que el voto por dedazo, a proyectos que contemplen la formación activa y participativa del artista, ya no digo con la sociedad, sino con la lealtad a su trabajo?

Hace poco revisaba la Bienal Tamayo… y todos se quejan, pero aquellos que se imploran por que no desaparezca, porque no se abra a nuevos medios, tampoco participan, entonces ¿es bueno criticar, pelear… pero no participar? Si queremos que una colección siga, que se hable de ella, que se haga vínculos y demás, entonces… por qué no gestionar proyectos de Difusión, y entre ellos un espacio de crítica y reflexión con los actores del medio, almenos con casi TODOS los actores del mismo. Es justo y es necesario. La reactivación de esas disposiciones sólo se lograrán cuando los proyectos de Difusión del Arte y de la Cultura en verdad sean significativos, es decir, cuando en realidad se promueva la reflexión y la crítica paralela, no es bastiones de popularidad o moda.

El arte de Saturnino implicó una libertad de expresión síntoma de los cambios estructurales a nivel internacional y nacional. Pero sin duda el haber utilizado técnicas de vanguardias y adaptarlas de acuerdo al conjunto de la escena  es una cualidad muy avanzada para su época. Su obra es fusión de casi todas las tendencias estéticas internacionales que convergen en su época por lo que es el ejemplo claro del periodo de transición del arte académico al arte contemporáneo.








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